El
Santuario de Nuestra Señora de Belén es uno de los conjuntos
arquitectónicos mas destacables de la provincia de Badajoz, y
desde luego, la obra mas importante de Cabeza del Buey, por reunir en
ella las características mas significativas de un estilo, y por
adosarse a uno de los centros que marcó la Historia de esta Villa:
el antiguo cuartel de templarios, los cuales se asentaron en esta zona
en el siglo XIII.
Para analizar el conjunto de Belén, tenemos
que hacer una distinción entre lo que es el cuartel y la iglesia
de época barroca.
Si observamos el cuartel desde el exterior, vemos que
efectivamente, tiene el aspecto de una pequeña fortaleza, donde
podemos distinguir claramente los dos tipos en que se distribuye su
interior, a juzgar por la disposición de sus ventanas, que buscan
una organización lineal de las superficies. La nota característica
es la austeridad, siendo dichas ventanas el único elemento que
rompe la monotonía del conjunto. Distribuidas irregularmente,
las de la planta superior son de menor tamaño que las de abajo.
Tanto unas como otras carecen de decoración, afirmándose
aún mas la austeridad y el estilo tosco que contrasta con la
fachada de la ermita adosada a él.
No podemos decir que se distinga una fachada en este
cuartel del siglo XIII, a no ser por la pesada puerta que da acceso
al interior colocada en la parte izquierda de una de sus caras, ya que
todas las laterales poseen la misma disposición.
En el interior, lo primero que llama la atención
del espectador es el hermoso patio porticado que preside el centro de
la estancia. Correspondiéndose con el mismo estilo austero del
exterior, este patio de forma cuadrada consta de tres arcos de medio
punto en cada lado cuadrado. Es de destacar la s pequeñas dimensiones
de la s columnas que soportan el peso de los arcos, dando un aspecto
de achaparramiento. Columnas cortas de forma octogonal y de fuste ancho
poseen una ancha base que, al igual que el capitel, acentúa aún
mas este aspecto achaparrado, al mismo tiempo que contrasta con la amplitud
de los arcos. Podríamos encontrarlo dentro del mas sobrio estilo
del Románico, carente de motivo decorativo alguno ni en capiteles,
ni en bases, ni en columnas, como es lo propio del mas puro estilo Románico.
(...) En el piso superior, arcos y columnas se disponen de la misma
manera. Unas escaleras situadas a la derecha de la puerta que da acceso
a la ermita suben hasta el piso superior. Alrededor del patio, y en
ambos pisos, se disponen las dependencias del cuartel: dormitorios,
cocinas, etc., donde la sobriedad y la austeridad son la nota predominante.
Pero fue varios siglos mas tarde cuando se construyó
la iglesia barroca del siglo XVII, estilo que en Extremadura se desarrolló
especialmente en iglesias y ermitas aisladas acogiendo la influencia
de Andalucía tanto en elementos decorativos como en estructuras
tectónicas.
Se trata de una arquitectura de ladrillo, tapial y yeso. Sin embargo
esta pobreza constructiva es compensada con la
brillantez
de ornamento. (...) en oposición a la sobriedad decorativa de
barroca postherreriano, nos encontramos en la Ermita de Belén
un ejemplo que continúa la tradición andaluza
en la que se funde motivos barrocas y musulmanes. Este brote tardío
del mudejarismo arraiga principalmente en las cúpulas, de lo
cual es un ejemplo claro la cúpula del Camarín.
El esquema de Nuestra Señora de Belén
es el de una iglesia en forma de cajón. Las naves en forma de
cajón del siglo XVII y XVIII fueron diseñadas por Hernán
Ruiz, arquitecto de la Iglesia del Hospital de la Sangre de Sevilla,
una de las primeras iglesias construidas en esta planta, (...) desde
donde es extendió su influencia a otros lugares, alcanzando en
Extremadura hasta el siglo XVIII a iglesias como el ejemplo que analizamos.
La nave está dividida en cuatro cuerpos, con
el Coro en primer lugar al que se accede por el patio. Separados por
contrafuertes, soportan el peso de la bóveda de cañón
y se apoya en una amplia base, continuándose a lo ancho de dicha
bóveda formando arcos fajones que la dividen en otras cuatro
crujías. (...) El diseño proviene de la original división
en compartimentos de la Capilla Sixtina por Miguel Ángel en 1508,
y después en Córdoba se generalizó por toda España
en el siglo XVIII ...
Un nuevo elemento de decoración encontramos en
la Iglesia de Belén. Se trata de la aparición de diseños
en estuco de estilo italiano, influjo superpuesto a la tradición
mudejar que encontramos en esta zona, especialmente en Andalucía
(...) a partir de 1600. La Iglesia en forma de cañón decorada
con estucos según las formas manieristas. La iglesia catedral
de Córdoba fue el punto de partida de esta nueva tendencia, pero
encontramos mayor conexión entre el tipo de decoración
de Belén y la obra en estuco de los decoradores sevillanos de
mucha mayor elegancia y mas relacionados con las fuentes italianas de
origen. (...) Los motivos representados en cada crujía son distintos,
aunque todos responden al mismo esquema que recuerda la obra de diseñadores
de primera categoría, que trabajaron en la iglesia de Santa Clara
de Sevilla.
Una verja del siglo XVII separa la nave del crucero
el cual le sobrepasa muy poco, proyectándose hacia el exterior
mediante bóveda de cañón formando dos amplias capillas
a cada lado de la capilla mayor creando un espacio complementario. Aquí
desaparece la decoración estucada de influjo italiano para dar
paso a una profusa decoración de pinturas al fresco o temple
sobre el muro.
(Estas pinturas se explican en capítulo adjunto)
En el centro del crucero se eleva una cúpula
sobre pechinas, falsa cúpula o cúpula encamonada. Al exterior,
el intrados se despega y la cúpula queda hueca. Por fuera se
recubre de tejas resultando en Belén una estructura cuadrangular.
La cúpula del crucero es decorada con pinturas en las que se
repiten los mismos temas de la vida de la Virgen. En la pechinas se
representan cuatro santos simbolizando cuatro virtudes.
Dos grandes pilastras adosadas enmarcan la capilla mayor, donde se continúa
la decoración pintada con los mismos motivos en techos y paredes,
combinándose con motivos arquitectónicos propios del Barroco:
estípites, frontones partidos, etc., lo cual
responde a la denominación de “arte de
la apariencia”, ya que hay pinturas que aparentan grandes estructuras
arquitectónicas donde en realidad hay pinturas hechas
sobre la pared. En el centro del altar se abre un vano donde se coloca
la Virgen de Belén encuadrado dentro de un pequeño retablo
que solo ocupa el centro del altar. A los lados continúan las
pinturas donde en este caso se representan amplios cortinajes rojos
(trapantojos) tan característicos de la pintura barroca. Este
retablo en madera responde a un estilo muy simple, pero dentro de la
tendencia barroca.
Por
último, a la izquierda del altar mayor encontramos la puerta
que da acceso al camarín. Es este un elemento muy característico
de la arquitectura barroca española. Se trata de una habitación
situada encima y detrás del altar, visible desde el interior
de la iglesia por medio de un vano donde se coloca la Imagen de la Virgen
de Belén. Se accede al camarín por una escalera situada
fuera del eje de la Iglesia. Su novedad estriba en la posición
vertical del espacio arquitectónico, cosa que anteriormente nunca
se había desarrollado tanto en la arquitectura religiosa, de
la misma manera que en las escaleras se establece un esquema de espacios
ascendentes.
El Camarín de Belén responde al tipo de
camarín-torre, diseño que alcanza especial desarrollo
en Andalucía en el siglo XVIII. A diferencia del tipo de camarín
oculto, el cual es construido coma una dependencia detrás del
altar a modo de camarín-retablo sin ninguna relación con
el exterior y carente de tratamiento externo, el camarín-torre
es una unidad autónoma (casi) que a veces alcanza proporciones
tales que la iglesia se convierte en un anexo para el camarín.
Este es el tipo de Belén, obviamente sin alcanzar tales proporciones.
La entrada carece de grandiosidad a través de la Capilla Mayor
ascendiéndose por una modesta escalera con cubierta de madera.
Al final de la escalera, precede al Camarín un vestíbulo
de reducidas dimensiones con bóveda plana en la que encontramos
una decoración estucada del mismo tipo que la bóveda de
la Iglesia. Decoración en estuco mucho mas recargada la que encontramos
en el pequeño altar con un Cristo rodeado de la mas exuberante
decoración vegetal policromada.
En la planta del camarín propiamente dicho, de
forma cuadrangular, se continúan las líneas rectas y curvas,
en una perfecta conexión con las cúpulas que sirven de
cubierta: una cúpula encamonada central entre pechinas, y otras
dos de media naranja laterales que sirven de apoyo central. Tanto en
una como en otras, la decoración en estucos policromados llega
al mas desbordante recargamiento con motivos vegetales y geométricos,
tanto en cúpula como en pechinas. Es el característico
“horror vascui” del Barroco. Pilastras pareadas adosadas
al muro dan apariencia de estar sujetando la cúpula central.
Un friso de triglifos y metopas con roseta central rodea toda la estancia
decorada con cuadros de pintores locales realizados en época
reciente. Una ventana abierta al exterior colocada frente al vano que
comunica con la Iglesia, donde se coloca la Virgen, ilumina la habitación
y sirve de contraluz a la Imagen de Ntra. Sra. De Belén desde
dicha Iglesia.
La fachada (septentrional) situada lateralmente por
ocupar el frente el cuartel templario, está dividida en tres
ejes verticales señalada por tres arcos de medio punto que se
proyectan hacia el interior de la nave formando cada uno tres pequeñas
bóvedas
individuales, siendo la del centro de mayores dimensiones que las laterales,
que han sido cegadas y vueltas a abrirse posteriormente. El esquema
de la fachada de Belén recuerda bastante a la fachada de la Iglesia
de Santa Clara de Sevilla. Aquí las columnas están sustituidas
por pilastras pareadas adosadas a la pared que enmarcan cada uno de
los arcos de la portada y los hacen independientes unos de otros. Estas
pilastras están decoradas con placados y se apoyan en cuatro
grandes bases respectivamente. Todas las líneas apuntan hacía
el eje central por una serie de elementos ascendentes que elevan la
fachada en el centro, dejando los laterales a la altura de los arcos
menores, afirmándose esta sensación por el remate de la
cornisa que sigue este esquema. Una línea de triglitos y metopas
sigue el borde de la cornisa. Los triglitos terminan en las típicas
gotas que lo rematan por la parte inferior, y las metopas están
sin decoración. Acentúa el impulso vertical, prestándole
un rasgo mudejar, el frontón partido en el centro de la portada,
donde se levanta la espadaña con una decoración similar
al resto de la fachada. Contiene además una hornacina en sustitución
al hueco para la campana, hueco que si existe en la espadaña
que se levanta en la espadaña en el otro frente de la ermita.
Todos los huecos de la fachada son rellenados por decoración
de placados.
Un amplio atrio delante de la fachada permite al espectador
una cómoda visibilidad.
En general podemos concluir diciendo que el SANTUARIO
DE NUESTRA SEÑORA DE BELÉN de Cabeza del Buey, prescindiendo
del Cuartel de la Orden del Temple mucho mas antiguo, posee todas las
características de la arquitectura andaluza que podemos resumir
en tres:
-Iglesia en forma de cajón, cuyo promotor fue el arquitecto Hernán
Ruiz, Sevilla, de donde se extendió durante los siglos XVII y
XVIII por todo el Sur Peninsular.
-Elementos manieristas en las fachadas y ventanas exteriores siendo
un influjo en la zona meridional de artistas italianos.
-Decoración a base de estucos de influjo italiano, de lo que
es una clara muestra la decoración de la nave y la cúpula
del Camarín.
Emilio Muñoz – Torrero
-Septiembre de 1986.-