Historia y origen de los dulces

La
elaboración de los dulces se remonta al descubrimiento de
la miel y del azúcar.
Primitivamente no se conocía el azúcar y sí
la miel de abeja, que se utilizaba para preparaciones dulces en
determinadas épocas. Por ejemplo, en tiempos de Jesucristo,
los panaderos eran a la vez pasteleros y utilizaban la miel como
ingrediente principal de sus recetas combinada con diversos frutos
secos. Así, en la Biblia y en el Corán hay numerosas
citas de la miel y de los frutos secos, que combinados y elaborados
convenientemente daban lugar a ricos postres.
El desarrollo de la pastelería y la confitería
en el mundo se ha producido de forma paralela al desarrollo del
azúcar, tanto de caña como de remolacha.
La influencia del azúcar en la industria del dulce...
Se pensó en un principio que la caña de azúcar
procedía de la India, pero
probablemente
venga de Nueva Guinea, dónde hace 8000 años ya se
utilizaba como planta de adorno en los jardines. También
se cortaba y masticaba por su sabor agradable. Desde allí
se extendió su cultivo y consumo por numerosas islas del
sur del Pacífico, llegando hasta la India, dónde
diez siglos antes del comienzo de la era cristiana empezó
a cultivarse, obteniéndose a partir de ella una miel de
caña que sustituyó a la miel de abeja en la elaboración
de dulces.
Los griegos y romanos conocían el azúcar cristalizado
y lo empleaban mucho, tanto en la cocina como en la elaboración
de bebidas. Pero fue en Persia, unos quinientos años a.C,
cuando se pusieron en práctica métodos para la obtención
del azúcar en estado sólido. Los árabes extendieron
su cultivo por toda la ribera del mediterráneo, y en el
siglo X después de Jesucristo, existían refinerías
en Egipto.
En los países árabes se hicieron muy populares los
dulces de azúcar con frutos secos, y al azúcar como
tal, la consideraban una golosina exquisita y que a la vez tenía
propiedades curativas.
Con
Colón, Cortés y Pizarro, la caña de azúcar
es introducida en los países americanos (Brasil, Cuba,
etc.), desarrollándose su cultivo de forma vertiginosa,
de modo que, en menos de cien años, América superó
en producción al resto del mundo.
Aunque Europa se surtía hasta el siglo XVI del azúcar
que importaba de otros países, en Francia, durante la época
de Napoleón, se empezó a obtener el azúcar
a partir de la remolacha. Ello sucedió como consecuencia
del bloqueo naval impuesto por los ingleses. A partir de 1830
se incrementó tanto el cultivo de la remolacha en el mundo,
que llegó a superar a la caña de azúcar.
En la actualidad, el 40% de la producción mundial de azúcar
viene de la remolacha y el resto de la caña.
Por otro lado, la introducción del cacao en Europa incrementó
el consumo de azúcar por la excelente combinación
resultante, extendiéndose rápidamente por las cortes
europeas.
Aunque la producción de dulces y pasteles se venía
haciendo en los países europeos
a nivel familiar desde muy antiguo (con el comienzo de la Edad
Media), se asegura que el origen de las tiendas de pastelería
y confitería actuales, con su obrador en la trastienda,
surgieron a partir de las farmacias. Efectivamente, cuando las
recetas se preparaban en la rebotica, se les añadía
azúcar o miel para cubrir su gusto poco agradable.
Es también importante indicar que el origen de muchos
dulces y pasteles surgió de la necesidad de encontrar métodos
para la conservación de alimentos. Así, por ejemplo,
se vio que si se calentaba la leche con azúcar, dándole
vueltas y dejándola que se concentrase, se obtenía
un producto (la leche condensada) de agradable y dulce sabor,
y que se podía conservar sin problemas durante largos períodos
de tiempo. Igual se puede decir de las mermeladas hechas a partir
de frutas y azúcar sometidas a cocción.
En otros casos, surgieron los dulces ante la necesidad de aprovechar
determinados productos que existían en abundancia. Así
por ejemplo, el turrón surgió como consecuencia
de la gran cantidad existente de almendras y miel en determinadas
regiones.
En
el siglo XIX la confitería y la pastelería en Europa
disfrutan de un gran auge, con la aparición de las pastelerías
y confiterías modernas, muy parecidas a las que existen
en la actualidad. En el siglo XX, con el incremento del nivel
de vida, continúa ese auge hasta llegar a nuestros días
en que se ha alcanzado un alto grado de perfección en la
profesión con unos productos muy variados, de alta calidad,
atractiva apariencia y sabor muy agradable.
Es necesario indicar también que la pastelería
salada se ha ido incrementando paulatinamente por exigencias del
consumidor, que en determinados momentos (aperitivo, merienda,
reuniones sociales..) se inclina por especialidades tales como
canapés, snacks, etc.