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Anguila
(Anguilla anguilla)
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Cuerpo serpentiforme con piel viscosa en el que se insertan las diminutas escamas ovales alargadas.Las aletas dorsal, caudal y anal están unidas en forma de orla. El inicio de la aleta dorsal está situado muy atrás de la punta de las aletas pectorales. No existen las pélvicas. La cabeza es más pequeña y la boca posee afilados dientes. La coloración es variable y depende de la madurez sexual. Los ejemplares adultos son de un color gris verdoso en el dorso, siendo los flancos y el vientre de un intenso color plateado. El macho puede alcanzar una longitud máxima de 50 cm. pudiendo llegar las hembras hasta los 150 cm Habita en ríos que desembocan en el mar y afluentes de los mismos, pudiendo penetrar muchísimos kilómetros tierra adentro, incluso en cursos con escaso caudal y en aguas de montaña. Las presas son su gran enemigo, impidiendo su paso. Se conocen, no obstante casos de anguilas que salen del agua y reptan por la vegetación para salvar el muro de una presa, si éste no es muy alta o está en un lugar de difícil acceso. Estamos ante una especie catadroma, es decir, migra del agua dulce al mar para desovar. Tras una estancia de entre 5 y 10 años en ríos y lagos comienza la emigración al mar de los Sargazos. Los parajes de desove están en grandes profundidades. La freza se efectúa en primavera un año o año y medio después de la migración, y las hembras mueren a continuación. La corriente del Golfo arrastrará a las costas europeas a las larvas, que unos tres años después, como angulas, penetrarán por la boca de los ríos. Su dieta es bastante completa, basándose en gusanos, crustáceos de pequeños tamaño, larvas de insectos, moluscos, pequeños peces e incluso incluyen en su dieta anfibios. Hablar de la anguila en Extremadura es hablar del punto y final de una especie.Si en la década de los sesenta las grandes presas construidas en el Tajo, para la producción de electricidad, acabaron prácticamente con esta especie en esta cuenca, la reciente inauguración de la desastrosa, innecesaria e injustificable presa de Alqueva, en el Guadiana, significará el acta de defunción de esta especie en Extremadura. Hace no demasiados años era posible pescar esta especie en el río Jerte o incluso en ríos de montaña de Las Hurdes. Hoy día sólo quedan algunos ejemplares en las presas del Alcátara y Cedillo, relictos de un pasado que fue mejor. A pesar de las habladurías, no está del todo confirmado que repten para remontar los muros de las presas, ni mucho menos que crien en los ríos. Si quieren pescar alguna anguila, dirijanse a la cuenca del Guadiana. Allí existe en mayor cantidad, tanto en el gran río como en algunos de sus afluentes, pero no se hagan ilusiones, su desaparición definitiva es custión de tiempo. |